lunes, 17 de enero de 2011

Obsolescencia programada.



El domingo pasado la 2 emitió un reportaje muy interesante explicando cómo nos toman el pelo grandes empresas creando productos de duración limitada a precio de oro, y algunos rizando el rizo de la hipocresía vistiéndolas de “sostenible”, “amigable” “ecológica”. Es algo que nos llega a todos de una u otra manera.
Con las alfombras pasa algo parecido, primero fueron las lanas “biológicas”, la gente no les hacía ni caso, luego los “tintes vegetales”, como que para la elaboración de los mismos no se arrasara con nada, y luego el colmo : la expresión “childhood labour free”. Esto sobre todo los Indios y Pakistaniés, que por si no lo sabe la gente conforman un continente de más de 1.200.000.000 de habitantes. Y claro, la gente en su ingenuidad se piensa que todos los niños son explotados sin sospechar que su ropa interior está también hecha en esos países , seguramente por gente que trabajará en una condiciones mucho peores y será así. Y habrán zonas en los que trabajan los niños, pero la alternativa a ello es que sus progenitores de deshagan de ellos sin más. Así de crudo.
Por ello desconfíen de los diseñadores “modernos” que aparte de catálogos de ciencia ficción, se autoproclaman protectores (habrán algunos, generalizar siempre trae injusticias) con sus ayudas a estos niños. Si el artesano cobra 10 dólares al día , él aumenta un porcentaje del 10% (11 dólares) el aumentará el precio de la alfombra de manera “simbólica”. Si la alfombra se vende por 300 euros, ahora “solo” costará 30 euros de más y asì todos contentos.
Todo esto forma parte de la obsolescencia programada, se crea un telaraña alrededor de un bien duradero y robusto y se da entrada a nuevos tipos de alfombras (“contemporáneas o modernas”), de coste bajo o muy bajo, pero de precio muy alto. Y como todo lo moderno, todo lo que brilla con más intensidad, tiende a cansarnos mucho más rápido. Y lo inexplicable es que con un poco de publicidad se consigue. Por todo ello, si alguna vez está delante de uno de estos catálogos fíjese atentamente en las explicaciones, cuanto más claras aparezcan, peor será la alfombra .


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